Érase una vez una que serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía del reptil siempre rápidamente y con miedo y la serpiente no pensaba desistir.

Esto se repitió por varios días hasta que pasado un tiempo la luciérnaga, ya sin fuerzas, paró y le dijo a la serpiente:

– ¿Puedo hacerte tres preguntas?

La serpiente respondió:

– No acostumbro a concederle la palabra a nadie, pero te voy a devorar, puedes preguntarme.

– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

– No, contestó la serpiente.

– ¿Te he hecho algún mal?

– No, volvió a responder.

– Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

– ¡Porque no soporto verte brillar…!

Autor: desconocido


Lo que es capaz de hacer alguien movido por la envidia…


 

Pin It on Pinterest

Share This